Batuta Meta, de un paraíso musical a la extinción total - DecibelesFm

Batuta Meta, de un paraíso musical a la extinción total

Batuta Meta, la casa de la música, el hogar de los futuros músicos del país y mi segundo hogar por varios años.
Todo empezó años atrás cuando tan solo era un niño con ganas de experimentar el mundo. Un sonido algo chillón me perturbaba a cada rato que pasaba, no lo soportaba pero la curiosidad me invadía.

Un día, sin nada que hacer y con ganas de descubrir que era ese sonido tan chillón, decidí acercarme y para sorpresa mía, vi a un señor todo extraño con barba, algo larga, y el pelo crespo y largo, estaba tocando una flauta.

Escuche por un tiempo y veía como le enseñaba a otros niños a tocarla, me sentí algo extraño en ese momento, el sonido chillón y feo, ahora me parecía agradable y no entendía el por qué, pero salí corriendo antes de que alguien me viera.

Tiempo después me inscribí para poder recibir esas clases de flauta, con ese señor que me daba miedo; empecé con varios niños de mi edad, 11, 12 hasta los 13 años. Lugar, Colegio Las Palmas, en el barrio ciudad porfía. Profesor, Andrés Ordoñez. Instrumentos, Placas, Flautas, percusión, canto, y las ganas de aprender.

Sin saberlo, me estaba adentrando en un mundo mágico, con cada nota, con cada golpe, con cada bocanada de aire que tomaba para producir ese sonido todo chillón que anteriormente me molestaba, y que tiempo después, no quería dejar de escucharlo.

Pasó un año en la escuela de preorquesta, la cual ya contábamos con una sede propia,  cuando una beca para tocar un instrumento sinfónico tocaba mi puerta, la emoción no se hacía esperar, el miedo me empezaba a invadir el cuerpo al tener que elegir mi instrumento.

Una pequeña demostración me permitía deleitar lo que me esperaba en un futuro, y pues elegí… Cuatro cuerdas, La, Mi, Sol, Do, serían mi nueva arma para combatir en este mundo tan perverso.

Último atril, como era de esperarse, las clases totalmente diferentes y más personalizadas. Corrija su postura. Alce más el arco. Espalda recta, hacían que me exigiera cada vez más con seguir avanzando, con no quedarme atrás.

Pensé que sabía leer, y ahí me di cuenta que no era así. Volví a ser un analfabeta en esos instantes. Lectura

de partituras, cosa dolorosa al principio, pero gratificante para el final. Sol, Do y Fa, las claves de la música, que me permitieron tener un nuevo conocimiento que me ha servido en la vida.

Batuta Meta, la casa de la música, el hogar de los futuros músicos del país y mi segundo hogar por varios años, así me sentía yo, como mi segundo hogar, pasaba más tiempo allí que en mi hogar. Estudiaba en la mañana, en las tardes corría como loco para recibir mis lecciones con el profesor Oscar Rojas, maestro de viola, el instrumento que me marco más que nada.

Por cosas del destino me tocó apartarme de la música, apartarme de esa nueva vida que estaba adquiriendo, y que siempre estaré muy agradecido con todos allá; con los maestros Fabián Peñuela y Camilo Bustamante, Aroka varios de mis compañeros en las clases y que algunos continúan siendo mis amigos, Carlos Parra, Leonardo Marfoy, Laura Burgos, Esperanza Sabogal, Leonardo Vargas, Karolai Hernández, en fin, podría seguir con la lista, pero mi mente empezaría nuevamente a navegar esa maravillosa época.

Cosa ingrata y que me dolió mucho, el enterarme de la decadencia de uno de mis hogares de niño, hoy con 23 años, me doy cuenta que no todo es color de rosa y que las cosas no siempre se quedarán como uno las conoció. Las instalaciones donde inicie en porfía llevadas al abandono, la de la casa de la música igual, no sé qué es lo que está pasando, mi vida se fue en ese instante.

Batuta Meta necesita seguir funcionando, tener mejor mantenimiento y mejores directivos, la música es uno de los más bellos artes que tiene la tierra, une a las personas, las hace mover, recordar, llorar, reír, gritar, estar en silencio, produce muchas cosas agradables en el cuerpo y ahora, ese mundo se está destruyendo.

Por eso, también me uno tanto a la profesora Julieth Ávila, Samanta Ordoñez Peña y varios de los alumnos y exalumnos que han redactado este comunicado, y tanto yo, como varios batuteros, exigimos que regrese esa escuela que tanto amamos años atrás.

Leer también: Salvemos Batuta Meta

Redactado por:
Jeisson Alejandro Sánchez Salamanca
Comunicador Social-Periodista

 

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