El Caño sin Nombre

Cercas de las casas de estos habitantes nacía allí un pequeño caño,  que después de mucho tiempo como una ilusión se quedó sin nombre. Todo eso debido a que desde ese enero el caño; dejó de existir…

Animales muertos, Basura por doquier, trozos de palos, esos palos, que un día fueron los más famosos arcos en los clásicos partidos que se jugaban los fines de semana y que hoy ya no son nada. La fuente de vida, la vena clara y limpia del barrio, de color azul como la sangre celestial, hoy a los ojos de los mundanos ya no es nada, es solo un grato recuerdo que no tendrá reparo alguno.

Como una gran pandemia la suciedad fue consumiendo lo poco que quedaba, y lo que más se temía estaba por suceder, la extinción total y la fuerte época de verano nos azotaba como castigo divino por lo sucedido en ese entonces…

 

… Recuerdo tanto cuando los niños ingresaban a sus aguas a refrescarse y a jugar con sus amiguitos, el ver como los peces habitaba estas aguas, que por cierto nunca han sido cristalinas como se ha querido que fueran,   pero como cosas rara y sin querer queriendo, como solía decir el héroe de muchos, de miles de personas en el mundo, el ya fallecido Chespirito, la mano  de los humanos tenía que ver en todo esto que estaba pasando  con el pequeño caño.

Cuando era niño, solía ser muy aventurero y curioso, caminaba sin rumbo fijo por todos lados. Un día caminando y con la mente ida, decidí caminar cerca del caño y ver de dónde provenía el agua que en él se depositaba. Mientras caminaba y tarareaba una de las canciones de la serie que miraba en ese entonces, me topé con una  escena que jamás lograre sacar de mi mente…

 

…Ese sol que nos calentaba alegremente ya pareciera que no fuera amigo de nosotros, cada día calentaba más fuerte. La desesperación iba consumiendo todo a su paso. La gente desesperada, buscando culpables, ya no hallaban que hacer y como si fuera un programa de detectives en donde buscaban los culpables de algún crimen aquí se buscaba a los criminales que hicieron desaparecer el caño, Pero entre más buscaban culpables menos se daban cuenta de que los propios causantes del desastre ya ocurrido son o eran todos los habitantes del barrio, que sin remedio alguno y sin pensar en el futuro van aniquilaron al único amigo en común que tenían todos allí.

 

… Fue tan aterrador y tan impactante,  señores, adultos, personas que uno consideraba que eran perfectos, claro en ese entonces con la visión de un niño, destruyendo lo que para muchos era una bendición y para otros un lugar encuentro y diversión.

No podía creer lo que los ojos de un noble niño veía en ese entonces, esos ojos que brillan como las estrellas y que calientan como el sol, ese día se volvieron obscuros y sombríos por un instante, parecía que en ellos se acercaba una gran tormenta, una tormenta más grande que la de “Katrina”

Ojos sollozos, voz opaca, con ganas de gritar por lo que se estaba  cometiendo, ni una palabra salía en ese entonces. Un perro, el perro de kevin, un lindo y hermoso pastor alemán, ha sido tirado al caño por su padre, ese padre que días atrás se había puesto a limpiar los alrededores del caño para no dejar que se contamine, ese día sin piedad alguna y sin miedo a lo que le dijeran arrojaba al gran amigo de kevin para que el agua se lo llevara corriente arriba.

Como si me hubiera detenido en el tiempo, vi pasar frente a mis ojos la muerte lenta y agonizantemente del caño, el lugar en donde el agua nunca faltaba, en donde los niños se refrescaban y los jóvenes después de su clásico de fin de semana  se reunían para reír y divertirse un rato, se estaba desapareciendo  frente a sus ojos y lo peor es que nadie hacía nada para remediarlo.

Con los ojos enlagunados y con ganas de salir corriendo doy vuelta para regresar por donde vine y comentar lo sucedido y justo en ese instante vi la aniquilación del amigo de muchos de las habitantes de este barrio. Vi, la desaparición del caño sin nombre.

Ha pasado mucho tiempo desde ese aquel fatídico mes de enero, todos los que un día fueron niños se convirtieron en jóvenes, esos los que un día fueron jóvenes se convirtieron en adultos, los adultos en ancianos y los ancianos en lo que hoy es el caño, tierra, polvo y olvido.

Redactado por:
Jeisson Alejandro Sánchez Salamanca
Comunicador Social-Periodista

 

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