El Futuro en Nuestras Manos

Una mañana lluviosa, una tarde templada y unos conteos de infarto, las mesas de votación estaban por estallar al saber los resultados de los sufragantes.

Las filas en los centros de votación se hacían presentes desde muy temprano, los colombianos cada vez están más dispuestos a elegir la “mejor opción” que sacará al país de este contexto en que nos tienen.

Los pregoneros que, con banderas, afiches, pancartas, láminas y muchos otros objetos que daban alusión a los candidatos que apoyaban, ya sea de corazón, por un almuerzo, un plato de lechona o por los cincuenta mil pesos que les prometían, hicieron presencias este domingo 27 de mayo.

Si bien es cierto, muchas de las personas no son muy afines de la política, pero aun así hicieron el deber de salir a votar. Con un total de 19.336.134 votos se dieron los conteos finales, de los cuales dejó un sabor amargo para algunos, como para otros una excitación placentera.

Siendo las 8 de la mañana, el Himno Nacional suena por todo Colombia y los timbres, los cuales anuncian la hora más feliz de los estudiantes, el fin de la jornada estudiantil, esta vez anunciaba el inicio de la jornada electoral.

Las mesas de votación como siempre están divididas por edades y hasta por género, me explico, algunos colegios en donde se llevaron a cabo los puestos para estas elecciones presidenciales estaban conformadas por mesas en donde las primeras son para las personas de la tercera edad, de los cuales vienen con un pensamiento político de generación en generación, luego las personas mayores, padres y madres, los cuales siguen algunos los lineamientos de un partido político en el cual han crecido y/o inculcado, como otros tiene algo de conciencia política y pueden ver diferencias entre un candidato y otro y por último están las mesas de los jóvenes, que si bien es cierto, no todos tienen la cultura de ir a votar pero aun así los que van, hacen lo que consideren conveniente para el futuro propio de ellos o solo porque lo vieron en algún ‘meme’ que le gustó.

Las calles como de costumbre, casi imposible de pasar, como si fuera una guerra espartana, los pregoneros abordan los peatones y conductores por igual y los atacan con, cornetas las cuales utilizan a todo pulmón, con pitos, banderas y gritos de guerra los cuales intentan opacar a sus rivales de campo.

estas jornadas electorales son uno de esos momentos en que los amigos se vuelven enemigos por un lapso de 8 horas. Después del timbre que anunciaba la terminación de votos los jurados se disponían a hacer la labor más importante de toda la jornada, las calles se despejaban, la movilidad volvía a su normalidad, aunque como todo ser viviente de este hermosa planeta tierra, le importa una mierda, perdonarán esta expresión, pero no encuentro otra menos agresiva para los que no saben el daño que están haciendo con esos desechos que dejan en medio de la calle, y que en estas temporadas de lluvias taponan alcantarillas y desagües y después nos quejamos del porque pasa lo que siempre pasa cuando llueve.

Los resultados dieron un vuelco muy repentino, departamentos que apoyaban a un candidato se fueron por otro, ciudades que no sonaban para nada, se dieron a conocer por su intensificación de votos a un solo candidato y muchas curiosidades más ocurrieron estas elecciones.

Si bien es cierto que se celebrará este 17 de junio la segunda vuelta, para así poder elegir al nuevo presidente que gobernará por los siguientes 4 años este país. Pero pregunto yo, ¿será que estamos preparados para elegir a alguno de estos dos candidatos? o mejor aún ¿votaremos a conciencia o solo para evitar una guerra?

La decisión está en nuestras manos, tenemos el derecho y el deber de elegir a quien nosotros creamos conveniente para el país, pero no se olvide de la historia por la que Colombia ha pasado. Aunque si no sabe por quién votar ahora, lo invito a que lea, se documente, mire las propuestas de estos candidatos, y tome una sabia decisión y no se deje influenciar por los demás.

Redactado por:
Jeisson Alejandro Sánchez Salamanca
Comunicador Social-Periodista

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