Entérese como desenguayabarse

La ingesta acelerada de alcohol provoca esa intoxicación que llamamos guayabo o resaca. El organismo metaboliza el alcohol a nivel hepático, es decir, por el hígado, con severos efectos diuréticos (eliminación de orina) que generan en el enguayabado deshidratación, malestar estomacal, acidez, temblor corporal e insoportables jaquecas. No satisfecho con estos estragos que nos causa, el alcohol hace que los niveles de azúcar de la sangre se disminuyan hasta dejarnos faltos de energía, en un estado próximo a la idiotez.

 

Tomate chonto: Aunque la rasca puede quitar el hambre, más de una mamá recomienda, para evitar el guayabo e hidratar el cuerpo, no irse al sobre sin antes comerse un tomate bien rojo, jugoso y con cáscara.

Cerveza helada: Pese a no estar comprobado científicamente, los sabios populares coinciden en afirmar que una pola, preferiblemente fondo blanco, es mágica, le devuelve el alma al cuerpo o en su defecto le revive la “prenda” y le aplaza la resaca.

La bomba: Dos pastillas de Alka Seltzer, media copa de agua, pisca y media de sal, Bretaña al gusto y tres gotas de limón conforman este popular remedio contra el malestar del día siguiente a la borrachera. En ningún decálogo de este tipo podría faltar esta contundente preparación casera.

Caldo de costilla: Como es conocido por todos no hay nada mejor que un buen caldo después de una agitada noche . Si de rehidratar el cuerpo se trata, es recomendable doblar la porción usual de sal

Sal Bonfiest Lua: Para atacar el mortificante dolor de cabeza y otros efectos secundarios de una turbulenta noche de copas, nada mejor que este polvo efervescente que no necesita prescripción médica. No deje de leer las contraindicaciones.

Gatorade: Aunque su prestigio y razón de ser se deben a las exigencias de los deportistas de alto rendimiento, no pocos amigos de la pendencia ingieren a la mañana siguiente al foforro este líquido que, gracias a su alto contenido de sales minerales y electrolítos, es efectivo para cachetear el guayabo. Se consigue en diferentes y exquisitos sabores.

Caldo de pajarilla: Un plato popular propio del Altiplano. La sangre cuajada de res, acompañada de arvejas y papa sabanera, es óptima para recargar baterías.

Copin: Medicamento de venta libre, en tableta o en ampolla (inyección), compuesto de 3,6 gramos de clorofenotiazinilscopina maleato. Feroz knockout contra el vértigo y el mareo, el 6-Copin detiene el reflujo y las náuseas.

Tomi: Un polvo prodigioso, analgésico y antipirético, que se disuelve en no más de medio vaso de agua y se administra por vía oral. Un sobre equivale a 500 mg de acetaminofén y su costo no supera los 1.000 pesos.

Moderación: Las mejores armas para enfrentar el guayabo son de carácter preventivo (no excederse, no mezclar diferentes tragos). Pero ya entrados en gastos, se recomienda hidratarse bien con cítricos, vitamina C, electrolitos, bebidas hidratantes, analgésicos que no inflamen la mucosa gástrica y antiácidos (omeprasol).

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