Estudian en medio de la miseria

 

Realizar las necesidades fisiológicas, a los 500 estudiantes de la sede Policarpa Salavarrieta, se les ha convertido en un dolor de cabeza. Estos niños que viven en barrios vulnerables de la ciudad de Villavicencio, como Brisas del Guatiquía, La Chorrera, La Arenera, aseguran que las unidades sanitarias de su colegio son inseguras.

“Los baños son horribles. Algunos se les han caído las puertas. Es muy inseguro entrar a estos lugares, porque hay una reja, y al lado un salón. Entonces los estudiantes de esa aula se salen, y lo encierran a uno”, dijo Juan Diego Ramos, estudiante de grado sexto.

Vía telefónica, Rubiela Rojas Fajardo, docente de grado tercero de la institución, afirmó que “mientras los niños hacen sus necesidades, cualquier persona los puede ver.  Las muchachas me dicen que los niños las miran”.

Esta docente de primaria también dijo que los maestros no pueden utilizar las unidades sanitarias, porque las tuberías permanecen dañadas.

“Las raíces de los árboles se meten dentro de las tuberías. Nosotros no podemos utilizar los sanitarios, porque siempre mantienen tapados”, agregó la licenciada.

No solo las raíces de estos árboles son una amenaza para la comunidad académica, también sus débiles ramas que están a punto de caer sobre las cubiertas de los salones.

“Al  techo de mi salón ya se le entró las ramas de un árbol. Nos da miedo que se nos caiga encima. También nos preocupa que el punto de encuentro en una emergencia sea la cancha, porque allí hay varios  árboles”, advirtió el estudiante Juan Diego Ramos

Sin embargo, este no es único problema al que se enfrentan los estudiantes de este colegio, la profesora Fajardo aseguró que los niños no tienen un espacio amplio en donde jugar, porque les han prohibido acceder al coliseo del barrio La Grama,  escenario deportivo que según la le pertenece al plantel educativo.

“Los niños no pueden correr en el descanso. Cuando juegan básquetbol o fútbol golpean a los pequeños que van con las onces. Entonces se les ha dicho que no corran, que solo caminen,  porque no hay suficiente espacio”, agregó la profesora de primaria.

Por: Camila Mojica

 

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