Hepatitis C: peligro silencioso

Miles de personas viven sin saber que tienen hepatitis C, pues esta enfermedad, es una infección «silenciosa» durante varios años, es decir, la sintomatología de la enfermedad hepática, no es visible, hasta que el virus ya ha dañado el hígado lo suficiente como para provocar los síntomas y signos en la persona infectada.

 La hepatitis C puede llegar a causar cirrosis y cáncer hepático, que, en muchos casos, llega a ser mortal. La buena noticia es que, si se diagnostica de manera oportuna, se puede curar en el 95% de los casos.

¿Qué es la hepatitis C?

La hepatitis es una inflamación del hígado –órgano encargado de ayudar a digerir los alimentos, almacenar energía y eliminar las toxinas-. La hepatitis C, es causada por el virus VHC, que generalmente se disemina a través del contacto con sangre infectada. También puede contagiarse a través de las relaciones sexuales con una persona infectada y de madre a hijo durante el parto.

Síntomas 

  • Sangrado con facilidad
  • Hematomas con facilidad
  • Fatiga
  • Poco apetito
  • Coloración amarillenta en la piel y los ojos (ictericia)
  • Orina de color oscuro
  • Picazón en la piel
  • Acumulación de líquido en el abdomen (ascitis)
  • Hinchazón en las piernas
  • Pérdida de peso
  • Desorientación, somnolencia y balbuceo (encefalopatía hepática)
  • Vasos sanguíneos en la piel similares a las arañas (angiomas aracniformes)


Complicaciones

  • Fibrosis del hígado (cirrosis). Tras padecer hepatitis C por 20 o 30 años, es posible tener cirrosis. La fibrosis hepática puede dificultar la función del hígado.
  • Cáncer de hígado. Un número pequeño de personas con hepatitis C puede desarrollar cáncer de hígado.
  • Insuficiencia hepática. La cirrosis avanzada puede hacer que tu hígado deje de funcionar.

Según el Boletín Epidemiológico de la Secretaría de Salud del Meta, el año pasado se confirmaron 8 casos de hepatitis: 4 aguda, 3 crónica, y 1 hepatitis c.

La recomendación por parte de las entidades de salud, es a que, de manera periódica, se realicen los exámenes pertinentes –examen de sangre– para poder iniciar un tratamiento oportuno, en el caso de que el diagnostico sea positivo para hepatitis.

Por: Ángela Peña Barragán – Profesional en ejercicio

Comunicadora Social – Periodista

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