Salvemos Batuta Meta

La reconocida Corporación Batuta Meta, que ha deleitado los corazones y los oídos de los metenses por más de 20 años, se derrumba. No sólo en su infraestructura física sino también en la humana. Los docentes de esta Corporación ven con pesar que a partir del cambio de administración tras la renuncia de la doctora Marilyn Monroy de Vanegas, fundadora de la institución y por 15 años su gerente, Batuta se vino abajo. El constante acoso laboral por parte del actual gerente, Isaac Tacha Niño, usando amenazas, presiones y otros tantos gestos de irrespeto hacia los profesores, ha llevado a la renuncia de muchos de ellos.

Por otro lado, la infraestructura física de las diferentes sedes de la Corporación se ha venido deteriorando crecientemente, tornándose cada vez más insalubre y desfavorable para un propicio ambiente de aprendizaje. Esto sumado a la dramática reducción de horas de clase para los estudiantes de los diferentes instrumentos, ha afectado por supuesto el nivel musical de la que fuera en años pasados la mejor y más importante escuela musical del Meta.

Hace más de dos años los docentes de la Corporación no cuentan con los insumos mínimos para poder desarrollar sus clases, pues los instrumentos no están en mejores condiciones que las sedes. Su estado real es deplorable: se encuentran averiados, rotos, sin los accesorios necesarios, con las cañas que los niños se deben llevar a la boca, invadidas por el moho. Sin embargo, aun así, se les exige a los docentes dar resultados excelentes, creando un clima de terror en el que son amenazados constantemente con la idea de que si no muestran dichos resultados, perderán inmediatamente el empleo.

La desmotivación general causada por este tipo de condiciones, y que afecta tanto a docentes como a estudiantes, ha provocado numerosas deserciones por parte de los niños. En respuesta a esta situación, la gerencia opta por amenazar a los profesores, anunciándoles que si no tienen los estudiantes suficientes en sus clases, se les descontarán los pagos correspondientes de sus honorarios así hayan acudido a dictar sus clases, situación que ya de por sí es precaria, pues en la actualidad dichos pagos se demoran hasta tres meses.

Con creciente tristeza, los docentes y quienes un día fueron estudiantes enamorados de la música formados en Batuta Meta, ven hoy caer a pedazos a su amada institución. Es por eso que decidieron hablar y defenderla hasta las últimas consecuencias, aun a riesgo de ser sepultados laboralmente por las influencias políticas de la actual gerencia. Docentes y egresados han decidido exteriorizar la situación movidos únicamente por el deseo de salvar a Batuta Meta, lugar donde el poder transformador de la música ha librado a muchos niños, niñas y adolescentes de caer en la calle, en la violencia y en la drogadicción, y donde se han gestado grandes músicos de talla nacional e internacional.

Es así como sin ningún otro ánimo que el de salvar a su amada institución, los docentes piden urgentemente un cambio sensible y significativo en la administración, con garantías y condiciones dignas de trabajo. De no ser así, y como ha sucedido con otras entidades, muy seguramente Batuta marchará hacia su fin. A estas expresiones de malestar no sólo se ha unido un gran número de exalumnos, que saben cómo era Batuta Meta anteriormente, sino también ex miembros administrativos y ex docentes, que igualmente han sido víctimas del acoso laboral y de las malas prácticas administrativas de la actual gerencia. Bajo estas circunstancias físicas, de hostilidad laboral y de poco interés en la buena formación de sus estudiantes, Batuta Meta ha pasado de ser la Casa de la Música a la Casa del Terror.

Elaborado por. JULIETH AVILA – SAMANTA ORDOÑEZ PEÑA – ANNGYE BAQUERO – LAURA ROMERO – MIGUEL AMAYA – MANUEL NIÑO – DANIEL RESTREPO

 

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