Un «abrazo» protocolario con la directora de Cormacarena

No acostumbro a escribir memoriales en mi Facebook y menos a estas horas de la madrugada, pero siento la necesidad de hacerlo.

Anoche, entrevistando a la directora de Cormacarena para un canal nacional sobre el tema de la Sierra, reafirmé la que ha sido mi postura desde el inicio.

Seguramente ella notó que el abrazo que nos dimos no fue más que protocolo. Ni ella lo creyó, ni menos yo.

¿Cómo es posible que, desde el 2013, vengan adelantando el famoso Plan Integral de Manejo Ambiental PIMA y lo adopten apenas el 30 de DICIEMBRE de 2015?

Peor aún: que lo publiquen el 05 de enero de 2016. Y lo que más despierta suspicacia: que apenas luego de que la ANLA otorgó la licencia ambiental a Hupecol el 18 de marzo, Cormacarena lo publicó en el diario oficial (el 13 de abril).

¿Por qué no lo publicó antes? ¿Dónde estaba el PIMA? ¿Por qué esperó a que todo se alborotara para ahí sí publicarlo?

Si bien Cormacarena tenía este as bajo la manga (muy debajo, quizás en el jarrate), a quien en un 50% le debemos la revocatoria de la licencia es al ingeniero de petróleos Oscar Vanegas Angarita, un experto en el tema, así el alienígena de Echeverry se crea más que él solo porque ha ‘tragado’ de las tostadas enmermeladas del Gobierno que él mismo inventó, cuando fue Ministro de Hacienda.

Y a una mujer berraca  (con B y bien grande), paisana, acacireña, doña María Elena Rosas, quien me regañaba cuando jugábamos balón con Darwin Ferney Reyes -el hijo de doña Miryam- en el parque cerca de su casa, en la calle 11 de la Tierra Por Dios Bendecida.

Doña Olga, mi Ma, se trasteó unas cuadras más al norte (hehehe), pero cada vez que voy a visitarla subo por esa calle hoy toda pavimentada, aún  recordándola empolvada, cuando de niños corríamos sin que nada nos importara.

Añoro esos días, pero añoro más el día en que encontraré a doña Elena para abrazarla y decirle GRACIAS de mi parte, de mi familia, de los llaneros y de Colombia entera.

Gracias por ese recurso de reposición como tercer interviniente, que hoy le da un respiro a la Sierra de La Macarena. Gracias al alcalde Ismael Medellín, a nuestra senadora Marítza Martínez por su empuje en la causa, a mis colegas que se unieron, y a los que critican y no hacen nada, también.

A todos GRACIAS. Dios les ha de pagar.

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