¿Se siente  usted seguro al momento de viajar en un bus? Esa es la pregunta que yo me hago diariamente al utilizar este medio de transporte. Puesto que,  noticias como la muerte de una menor de un año y medio, a causa de salir expulsada por la puerta delantera de uno de estos vehículos, al escaparse de los brazos de su madre, quien iba de pie en el bus. Me pone a pensar si los conductores que manejan estos carros toman las medidas de seguridad necesarias para proteger a los usuarios.

Y este cuestionamiento me lo hago porque en muchas ocasiones he tenido que movilizarme no en un bus sino en una lata de sardinas, aunque las sardinas van más seguras, porque no llevan la puerta abierta y no les dicen: Sigan hacia atrás.

Pero eso no es nada, en algunas ocasiones tengo que rezar más de un Padre Nuestro, para que mi alma no abandone el puesto del bus y termine en una de las tantas estrellas que tristemente adornan el pavimento. Porque algunos conductores se las dan de vivos o de bobos, y aumentan la velocidad en las carreteras de algunos barrios, aprovechando la poca presencia de los agentes de tránsito y fomentando la guerra del centavo.

Aunque el riesgo es cada vez más latente en algunos de estos buses, puesto que, los choferes, no todos, no le dan tiempo,  ni a un anciano o a una mujer embarazada, que ascienda o descienda del automotor, cuando ya  han apretado el acelerador.  Aunque la adrenalina no finaliza ahí, termina en el momento en que uno se baja del bus, y en mitad de calle uno tiene que esquivar motos, carros y bicicletas.

Por: Camila Mojica

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