Comienza una nueva era con esperanza de paz

Por: Enrique Villar Jiménez

El presidente electo de Colombia, Gustavo Petro, en un extenso discurso luego del triunfo, le inyectó confianza al país con planteamientos moderados en materia económica, social y ambiental.

El eje central es la paz, aquella que al país le ha sido esquiva con todos los gobiernos conservadores de derecha que administraron por décadas.

Petro proporcionó un mensaje conciliador y llamó a un acuerdo nacional para cristalizar esa intención con todos y todas; convocando a ricos, pobres, sectores económicos, de la producción, obreros, con ganas de construir y aportar… despejó todas las intranquilidades que, en sus oponentes, creó su triunfo.

No se advierte ni un átomo de represalias, de persecución contra alguien, como lo pregonaron sus contrincantes durante sus tres intentos por llegar al Palacio de Nariño.
Petro que ganó las elecciones movilizando una fuerza de jóvenes que quieren una Patria distinta, un mejor país, votantes frustrados de pobreza, desigualdad y corrupción con gobiernos de derecha; prometió gobernar con lo que llamó “la política del amor”, basada en la esperanza, el diálogo y la comprensión.

“A partir de hoy Colombia cambia. Es otra. No es un cambio para vengarnos ni para crear más odios”, expresó el primer presidente de izquierda progresista que es elegido en Colombia, dando un mensaje de armonía que busca aglutinar el país para un nuevo proyecto de cambio en todo lo fundamental, disipando todos los temores infundados que descalificaron durante la campaña para frenar el cambio.

Soy personalmente optimista en Colombia, en su futuro, en el cambio. Petro, con la bendición de Dios, no le fallará a quienes esperamos que su llegada al poder sea el comienzo de un cambio real.

Debe también unir a un país roto y dividido, acabar con el hambre y reducir la pobreza que hoy afecta al 39% de los colombianos; Petro y Francia son la esperanza de Colombia. Dejemos odios, desarmemos el espíritu, confiemos en el Gobierno y aportemos positivamente para crear una Nueva Colombia. No hay vencedores ni vencidos, porque fueron alrededor de 22 millones de colombianos que ayer votaron por el cambio, un cambio a cualquiera de los dos lados, pero era el cambio que el país reclamaba.

Felicitaciones a la fuerza joven que salió el domingo a votar por el futuro del país para inclinar las mayorías. Como veterano, siento un alivio de que la juventud se imponga, ya que nosotros no dimos pie con bola y caminábamos al despeñadero.

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