Sí a la paz, sí al paro cívico contra la política económica de santos

Esta semana la lucha social se mueve, tanto a nivel mundial, con los sucesos ocurridos en Francia y Estados Unidos entre otros, y a nivel Nacional en medio de continuas confrontaciones, con grupos armados y delincuencia común, que  azotan la inseguridad de nuestras ciudades  y que generan una percepción de violencia, que abren camino a la expectativa de buscar, no mediante la guerra sino mediante la solución política negociada, soluciones a todas estas formas de violencia y en particular a las cinco décadas, de confrontación entre el mayor grupo armado de Colombia y el gobierno;  generando expectativas en todos los colombianos de una paz en donde la forma de resolver las contradicciones, no sea eliminando al contrario; sino mediante el dialogo, y la discusión franca y directa; que propicie un ambiente adecuado para una verdadera resistencia civil, que genere conquistas para los diferentes sectores sociales golpeados por el modelo económico y no la de aquellos que le hacen “resistencia civil” a la paz, pero “obediencia civil” a todos los proyectos sociales y económicos del gobierno de Santos.

Ejemplo de lo anterior es la solidaridad que ha venido recibiendo, después de mes y medio el Paro Camionero, siendo conscientes, que el desabastecimiento  causado por la inmovilización camionera, afecta a todos los sectores sociales, debido al impacto de los precios de los productos, que no llegan oportunamente a los lugares previstos; situación que es aprovechada por el gobierno para desprestigiar el paro, entre otros elementos como el incidente con el gobernador de Boyacá, pero callan, frente a la muerte del joven de Duitama en medio del paro, en esta localidad; así como los efectos de la política Santista, en otros sectores como la agroindustria, educación, salud, servicios públicos, entre otros y que cuando se levantan, les dan el mismo tratamiento; igualmente al manejo mediático de la aprobación de la corte, al plebiscito, como mecanismo de refrendación de los acuerdos de la Habana; por un lado para echarle como siempre el agua sucia, a los sectores sociales en protesta, mostrándolos como perturbadores de la paz y opacándolos atraves del monopolio de los medios masivos de comunicación; y en lugar de negociar, los levanta a bolillo; este manejo maquiavélico de la coyuntura por parte de Santos y la utilización de las marchas de los camioneros por parte de Uribe, para atacar el plebiscito; no le hacen nada bien a la justeza, de los propósitos de la lucha de cerca de un millón de familiares de los camioneros, empresarios nacionales que invirtieron su patrimonio en uno o varios camiones y que de perder esta batalla le estarían entregando todo este parque automotor anterior a 2005 a la multinacional suiza IMPALA, quien es dueña además; de puertos, navieras aerolíneas, trenes y tratocamiones, sino que además se llevarían en los cachos a los conductores con edad superior a los 45 años, quienes no serían contratados; es decir el torero llega con su cuadrilla; sin contar otros sectores que viven de ellos como los talleres, almacenes de repuestos, montallantas carrocerías, hoteles, cambiadores de aceite, taxistas, electricistas, estaciones de servicio y restaurantes y que por lo tanto este movimiento debe ser rodeado por la mayor solidaridad porque como dice el refrán con estos neoliberales, toca “ hoy por ti  mañana por mí” SI A LA PAZ, SI AL PARO CÍVICO CONTRA LA POLÍTICA ECONÓMICA DE SANTOS.

 

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