ELLA

Pendía de un hilo, a punto de reventar, sus entrañas desgarradas no querían sufrir más. Por su historia, por su vida, ella busca una salida, junta todos sus pedazos y se echa a caminar. 

Se cansó de los insultos, los vacíos infinitos, los gritos ahogados, las cadenas, el delirio, mira atrás aliviada, nada de eso va a extrañar, en sus manos está todo, ella vuelve a comenzar.

De esa mujer cautiva, no queda estela alguna. De las heridas de su alma, sólo fue testigo la luna. De sus gritos escapó, los muros derribó. Hoy se convirtió en fuego, blindó su cuerpo de acero y de ese turbio juego, con coraje se salió.

Ahora ella se alza, vestida de valentía, se ha cansado de ser miedo, hoy muestra su gallardía. Después de todo sigue ahí, dispuesta a levantarse, avanza a pasos de gigante, hoy al fin puede ser quien quiera imaginarse.

Decide sonreír, sus ojos ya no son llanto, las limitaciones y el silencio, las ha pasado por alto.

Hoy ella es libertad… su energía y sus deseos ya no están a descompás, los demonios que la seguían, se han quedado atrás y el aliento que faltaba, ahora siempre está de más.

Ella va por donde quiere, escribiendo su destino, la acompañan también otras, que lo mismo han sentido.

Sus espíritus se han fundido con el viento y sus almas con olas, caminando siempre juntas, porque ella… somos todas.

Por: Ángela Peña Barragán – Profesional en ejercicio

Comunicadora Social – Periodista

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